jueves, 26 de febrero de 2015

La Cebra Camila





Título: La cebra Camila
Autor: Marisa Núñez 
Ilustrador: Óscar Villán
Editorial: Kalandraka, Pontevedra, 2000, 1ª ed.
Edad en la que me baso para realizar este análisis: 3 a 5 años


“Allá donde se acaba el mundo, en el país donde da la vuelta el viento vivía una pequeña cebra llamada Camila. Como en aquel lugar el viento era tan travieso, Camila tenía que andar con mucho cuidado para no perder su vestimenta”.

Así comienza este bonito cuento sobre la cebra Camila que, por culpa del viento bandido, perdió las rayas de su vestido. Pero gracias a la ayuda de muchos personajes (una serpiente, un caracol, una cigarra, una araña…) que fue encontrando en su camino, esta pequeña cebra recuperó sus rayas y perdió la pena. 
He elegido este cuento, porque creo que en él se reflejan valores como la solidaridad y el saber compartir con los demás para hacerles más felices, sin esperar nada a cambio. Es bastante importante ayudarles a favorecer a los niños estos valores y por ello se podría trabajar este cuento con actividades.

Su autora, Marisa Núñez, nació en Sarriá, Lugo, en 1961. Es profesora de Educación Infantil, escritora y editora dentro de la Editorial OQO. Especialista en literatura infantil, ha escrito versiones de cuentos tradicionales y ha publicado cuentos propios, como “La cebra Camila” de la Editorial Kalandraka.
Con la Editorial OQO publicó “Chocolata”, que fue premiada con el Premio Internacional de Literatura Infantil en 2007 de la Fundación Espace Enfants de Suiza.

Su Ilustrador, Óscar Villán, nació en Orense en 1972. Licenciado en Bellas Artes, su primer trabajo de ilustración para el público infantil, titulado “El pequeño conejo blanco”, editado por KALANDRAKA, recibió el Premio Nacional de Ilustración 1999.   Asiduo colaborador en la Editorial Kalandraka, ha publicado obras como las de la colección para niños de 0 a 3 años “De la cuna a la luna”, junto a Antonio Rubio.
Esta colección, que ya cuenta con 8 títulos, incluye libros como “Cocodrilo”, “Pajarita de papel” o “Luna”. Todos ellos son cuentos para ser recitados o cantados. Son pequeños poemas acumulativos en los que los niños aprenden los números o los colores y disfrutan de las ilustraciones sencillas y divertidas que les van mostrando. Son libros de pequeño tamaño, muy manejables por ellos y que ayudan a padres y educadores a encontrar un rato para el juego, la música y la lectura compartida.




Como futura maestra de educación infantil, me parece que es un libro para niños de 2 a 5 años, está claro que antes de que lean con fluidez se lo deberán leer los padres, pero esto es muy beneficioso para coger el hábito de la lectura y que lo continúen cuando sepan leer, además las ilustraciones de Oscar Villán son muy coloridas, divertidas y llaman la atención de los niños, creo que todo esto hará despertar su imaginación y será un gran estimulo para su desarrollo, las fotografías son lo suficientemente claras para que los niños puedan seguir la historia perfectamente. En mi opinión el tamaño de la letra me parece el adecuado, y mantiene bastante equilibrados los espacios entre palabras y párrafos.

Es un libro que pone mucho énfasis en los sentimientos y en la expresión de las emociones, por parte de la cebra Camila. Una historia que habla de la solidaridad y de saber compartir con los demás para hacerles más felices sin recibir nada a cambio, ninguno de los personajes con los que se va encontrando por su camino, quería ver a Camila llorar y por eso la ayudan con lo que pueden. También nos habla de que hay que hacer caso a nuestros padres y de que ellos, siempre, siempre nos recibirán con los brazos abiertos.
A medida que va recuperando sus rayas perdidas gracias a los personajes que se va encontrando por el camino, van disminuyendo sus lagrimas de pena, por lo cual crea una especie de emoción en los niños por saber que pasara al final cuando ya solo tenga una lágrima de pena. Es un libro también muy recomendado para explicarles el paso del tiempo y motivarles, porque a ellos les ha pasado como a la cebra: “cuanto han crecido”. Camila soñaba con tener libertad y autonomía.
En el párrafo del final se refleja perfectamente que la madre se pone muy contenta, aunque Camila ahora es distinta a las otras cebras, no pasa nada, está bien ser diferente, la hace sentir especial y lo importante es ella. Una vez que hayan entendido la parte emocional del cuento también es muy útil hablar de los elementos de la naturaleza, los animales y colores. 



 


Se trata de una estructura lineal donde se empieza con el planteamiento de la historia, donde la cebra Camila sin hacer caso a su madre, sale de casa sin calzones ni tirantes , y por arte de malos vientos pierde siete rayas de su vestimenta, dejando de ser una cebra listada convirtiéndose en una mula blanca, continua con el nudo que es la parte donde aparecen todos los personajes ayudándola, y, por último el desenlace cuando se reencuentra con la madre.

Es probable que los niños se sientan identificados con la cebra Camila, porque cuando son pequeños tienen muchas ganas de crecer y de sentir esa libertad y autonomía y no hacer muchas veces caso a sus padres, sin pensar en las consecuencias, que en este caso le provocan mucha pena por perder las rayas de su vestimenta.

Tiene un toque poético, cuando dice: “porque el viento bandido se ha llevado las rayas de mi vestido”, esta estrofa va aumentando a lo largo del libro según se va encontrando con todo los personajes, siendo cada vez más sonora y más repetitiva, haciendo que los niños la vayan entendiendo mejor sobre la marcha y aumente la participación en la narración, siendo así más divertida.






Después de haber analizado el libro en profundidad, me parece una buena herramienta para utilizar en el aula con niños de 3 a 5 años. Considero que es un libro muy completo ya que trabaja valores como la ayuda y la solidaridad y eso puede dar pie después de la lectura a que comenten situaciones en las que hayan ayudado o hayan recibido ayuda de sus amigos. Además pueden completar una ficha identificando los animales que salen en el cuento y para los más pequeños tomar un primer contacto con los números. Por otro lado, todas las ilustraciones son muy originales haciendo que llame la atención y despierte ternura en los niños. Camila nos traslada al momento de nuestra  infancia en el que debemos de empezar a ser un poco más independientes de nuestros padres y empezar a descubrir el mundo por nosotros mismos. En definitiva, podría dar lugar a una estupenda actividad para trabajar todos estos aspectos con los pequeños.